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Fantasmas antillanos

hace 17 horas
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Cartel de la exposición "Entre Velos" de Isabella Mellado.
Cartel de la exposición "Entre Velos" de Isabella Mellado.

Entre Velos, de la artista Isabella Mellado, permite pensar en la tradición de los vejigantes más allá de las miradas netamente folclóricas desde las cuales las instituciones, aparentemente custodias de los saberes culturales, nos enseñan a mirarlos. Exhibidas las piezas en el Museo de los Santos, nos impulsa a recordar la naturaleza espiritual de estas máscaras. Isabella Mellado es una artista y fotógrafa puertorriqueña de la diáspora. Su trabajo puede ser definido como parte de la tradición del realismo mágico, representando lo oculto, lo místico y aquello que trasciende lo material. Entre Velos no abandona este principio. Situando sus obras en entornos familiares —el campo en la penumbra, un cuarto vacío iluminado por la luz tenue de una lámpara posada sobre una silla plástica— y otros no tan familiares —un esqueleto portando máscara de vejigante con un fondo grisáceo que no nos deja del todo saber dónde estamos, ni si el cuerpo está de pie o acostado— nos guía a preguntarnos qué se esconde detrás de nuestra cotidianidad. Sobre todo, nos invita a reimaginar el espacio. ¿Qué fantasmas se mueven entre aquello que contiene a la regularidad?


Reliquia. Óleo sobre lienzo, 46.75 x 72.5”, 2026
Reliquia. Óleo sobre lienzo, 46.75 x 72.5”, 2026

La apuesta por incluir a las mujeres como figuras centrales, portando máscaras de vejigantes, es brillante. Dirige a quien observe sus piezas a pensar en el rol de las mujeres en la resistencia cultural. Sin embargo, la falta de representación de cuerpos negros sorprende. Históricamente, quienes han sostenido la tradición de las máscaras de vejigante han sido las comunidades afropuertorriqueñas. Este ángulo permite otro análisis sobre el género en la práctica, puesto que en las tradiciones afrodiaspóricas, la máscara funge como un vehículo para llevar un espíritu que podría ser masculino, femenino o ninguno, trascendiendo las fronteras de género impuestas por Occidente. Cabe, entonces, preguntarnos: ¿dónde están las mujeres que supieron mantener estas tradiciones y resignificarlas dentro de nuevos contextos, frecuentemente violentos y desconocidos?


Destino. Óleo sobre lienzo, 112.5 x 66.5”, 2026
Destino. Óleo sobre lienzo, 112.5 x 66.5”, 2026

La cultura en el Caribe tuvo que resistir a la plantación para sobrevivir. El espacio que habitamos, en efecto, está embrujado, repleto de fantasmas y de cuerpos ya inertes que no conocerían la libertad, sino por las grietas que encontraban en el sistema, desde donde imaginaban nuevos mundos y conspiraban para materializarlos. Nuestras tradiciones se defendieron a tambor y machete; quienes lucharon fueron principalmente negrxs. La ruptura con el orden de género de Occidente que se pretende con la representación de la subjetividad femenina en la tradición de vejigantes, sin honrar a quienes la cargaron por años, está destinada al fracaso. ¿Cómo palpar lo que se esconde detrás de la máscara de la cotidianidad si no podemos ver a los cuerpos que forman nuestra realidad y se mueven en ella? ¿Cómo imaginar otros mundos si somos incapaces de reconocer a los que existen en las fisuras de este sistema? Hace falta honrar a lo que se mueve entre las sombras, lo que hay detrás del velo, para llegar a ver más allá de la mirada del colonizador. 


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