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¿Y e fácil?

hace 2 horas
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Portada del libro "Vida verdadera en el Caribe" de Aurora Arias
Portada del libro "Vida verdadera en el Caribe" de Aurora Arias

En los recovecos del Caribe, aún existe oportunidad de saqueo y expropiación de las tierras a nombre del mal llamado turismo moderno. La novela Vida Verdadera en el Caribe (Editorial Caligrama, 2023) de la dominicana residente en Estados Unidos, Aurora Arias, crea un escenario en donde el caos se ata al sexo, la bachata y el ron. En su transcurso, aparecen varios personajes unidos por la promesa de escapar a República Dominicana y vivir juntos allí para siempre. Sin embargo, la manera en que se contorna es un aspecto bien interesante. El personaje de Gladys Agramonte desde el inicio indica que ha tenido muchos amantes con quienes ha hablado sobre esa escapada, pero lamentablemente el plan no se dio al pie de la letra. Esta historia sigue a su nuevo esposo suizo, James Gatto, un ejecutivo de ventas de una fábrica de cepillos de dientes. 


Igualmente, el pasado amante italiano, Otto Iacomino, se da la escapada para dar la bienvenida y cuidar al nuevo esposo de Gladys. Aunque aún posee unos celos como ex pareja de la dominicana, todavía ejerce la tarea, a su manera, para proteger a Gatto. Entre los personajes internacionales versus los nacionales, observamos el oportunismo. En primer lugar, se visualiza el aprovechamiento del italiano de las tierras de Guayacanes al nombre del desarrollo turístico. En segundo lugar,  los residentes dominicanos queriendo fugarse u obtener una vida más accesible con los fondos asegurados de los turistas. Esto último lo vemos suceder tanto con el personaje de Agramonte como Chon, otro dominicano con sus propios intereses, que ayuda tanto a Iacomino como a Gatto. 


Incluso, es importante recalcar que los dominicanos se aseguran de decir la misma frase: …donde un turista de categoría como tú es como un dios (30). En los países del Caribe, se asegura primero que el turista sea atendido antes que los residentes. No únicamente lo observamos en República Dominicana, sino en Puerto Rico, Jamaica, y otros países antillanos que sufren el progreso. La privatización de tanto las playas y las tierras es un aspecto que se repite en el meta-archipiélago. Dentro de las múltiples complejidades que se vive aquí, se comprende la supervivencia de todos que encuentran distintas formas de conseguir una mejor calidad de vida. Hasta que el progreso nos separe, esa siempre ha sido nuestra realidad moderna que se ha tanto rebelado como sobrevivido en carne propia.


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