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Entre bateyes y sueños de futuro

  • 3 hours ago
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Sugar Island (2024), dirigida por Johanné Gómez Terrero, es una obra que interconecta los límites tradicionales entre documental y ficción para construir una historia profundamente política sobre la vida en los bateyes dominicanos. La película sigue a Makenya, una adolescente que enfrenta un embarazo no planificado mientras vive en una comunidad afectada por la precariedad laboral de la industria azucarera. A través de su historia, la directora entrelaza lo íntimo con lo colectivo, representando temas como la identidad, la migración y las huellas persistentes de la colonización en el Caribe.


Uno de los aspectos más importantes de la película es su enfoque decolonial. Gómez Terrero utiliza la narrativa para cuestionar las estructuras históricas que han invisibilizado a las comunidades afrodescendientes y dominico-haitianas. La película no solo denuncia las condiciones de explotación de los trabajadores cañeros, la amenaza de desplazamiento por la mecanización y la dificultad de la adquisición de la cuidadanía dominicana, sino que profundiza cómo estas realidades están conectadas con procesos históricos de esclavitud, racismo y exclusión social. 


Sugar Island apuesta por una propuesta visual y simbólica muy rica. La inclusión de elementos espirituales y afro-futuristas rompen con el realismo, creando una atmósfera donde lo ancestral dialoga con el presente. Esta mezcla permite que la experiencia de Makenya no sea solo individual, sino también colectiva y transgeneracional. Refuerza la idea de que la memoria y la resistencia se transmiten a través del tiempo. La memoria siempre cuestionará las narrativas oficiales y batallará por las voces históricamente silenciadas. 


 
 
 

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