Reseña de “El muerto parao” o metafísica de cada día
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Luis Javier Cintrón Gutiérrez historiza una práctica mortuoria popularizada en Puerto Rico en el 2008, en su libro “El Muerto Parao: Velorios, marginalidad y performance en el Puerto Rico contemporáneo”(2025). Resalta que, en el contexto moderno, la muerte ha devenido en un objeto de consumo a través de un complejo mercantil que genera valor de la violencia omnipresente que estructura la colonia y opera en circuitos del capitalismo gore.
Hacia lo que Cintrón-Gutiérrez nos redirige la atención es que, si bien “las deplorables condiciones de vida de estos espacios (Hato Rey Central y Oriente) han creado un terreno fértil para la influencia del narcotráfico como “motor paralelo” económico en el nivel micro…”[1], las lógicas fronterizas al interior de la ciudad en este registro constituyen más bien un “enfrentamiento a la marginalidad que ‘el narco’ ha podido dar, aunque con un costo social alto”[2].
Concepto acuñado por la poeta y filósofa Sayak Valencia[3], sirve de anclaje para el trabajo que me propongo reseñar, ya que la arquitectura de su trabajo es una espacial. Con el mismo, busca entender cómo la instancia socio histórica de una sociedad “gore” intensifica las lógicas fronterizas al interior de la ciudad de San Juan y entre los negados en el proyecto de integración nacional. La bitácora de Cintrón-Gutiérrez fue su cuerpo, cuando tuvo que irse porque molestaba, se fue, y no hubo una razón política ni epistémica ni ontológica para explicarlo. Porque para los ojos no existe nada vertical.
El libro documenta cómo, la industria funeraria y los medios de comunicación consuetudinarios, articulan una estética de lo narco que además criminaliza las mismas poblaciones víctimas de la violencia colonial.[4]
La primera mercantiliza el fenómeno de la muerte violenta, y codifica como “velorio exótico” un hecho cotidiano…Pero este enunciado está vacío si no postulamos el efecto particular que incide por medio del segundo.
La manera en que los medios de comunicación (especialmente la TV) capturan concurrencia a través de la sobrecobertura de la muerte, esto les sitúa en paralelo con los embalsamadores. No obstante, la forma en que esta captura opera Stuart Hall la nombra “codificación”[5].
Cabe destacar que, para el origen de la práctica mortuoria del muerto parao, el autor recoge fuentes primarias que, además, documentan las “asperezas” de la administración pública cuya querella incluía “el tema de higiene y la “morbosidad” (41) ¿Les parece familiar?
Para Hall las codificaciones son inflexiones producidas en el discurso de los medios de comunicación que trafican con imágenes provenientes de ideologías históricas. Así la instancia de reproducibilidad del estatus quo en los aparatos ideológicos del estado radica en la consolidación de un “campo de sentido” que “estructura todo acontecimiento significante, acentuándolo de un modo que reproduce las estructuras ideológicas dadas…”[6]. Así el “trabajo ideológico” de los medios de comunicación, según Hall, “depende del trazado y apuntalamiento del campo ideológico estructurado en el que actúan las posiciones y sobre el que, por así decirlo, ‘se sostienen’”[7](250).
Ahora, los medios de comunicación no actúan meramente en el mismo nivel que las funerarias, sino que develan una dinámica socio histórica que organiza la espectacularización multi-modal o la producción perceptual de una anestesia social. Lo anterior repercuta en una pedagogía somática psicogeográfica de la (re)presentación de espacios habitados por personas racializadas al interior de la ciudad como inmediatamente violentos. En momentos donde el gobierno de Puerto Rico decide qué es una obligación esencial de sí para con la sociedad y trafica con la mínima posibilidad de estudiar historia, filosofía, literatura o antropología; es menester poner en diálogo las variables históricas del concepto de raza como estructuras metafísicas que joden directamente con el cuerpo y su espacialidad. El efecto ideológico de los medios de comunicación frente a poblaciones marginalizadas y lxs estudiantes; percíbase, como la intención de despolitizar las prácticas socio espirituales que sublevan la unidad comunitaria y hace frente al poder, en un momento determinado. Aunque la “mácula”[8] (contexto en el que se origina el calificativo “cimarrón” por la cual el otro no es ni tan siquiera otro, sino una res) como variable de raza o linaje que precede temporalmente al sentido fenotípico del racismo científico, en ella se encuentra ya la configuración percepto-fisiológica del sentido que determina tanto lógico como conceptualmente al segundo. De modo que el sentido fenotípico de la raza, temporalmente posterior, no debiera entenderse en sucesión sin la configuración espacial de la lógica que exterioriza la mácula. Una carga de destino sobre el plexo de todo lo vivo, que entonces comprehende la raza como índice empírico; organizador de la percepción y las condiciones materiales del cuerpo de vida que alberga personas-espacios racializados.
[1] El Muerto parao’: pág. 58
[2] Ibid., pág. 59
[3] “Proponemos el término capitalismo gore, para hacer referencia a la reinterpretación dada a la economía hegemónica y global en los espacios (geográficamente) fronterizos…Tomamos el término gore de un género cinematográfico que hace referencia a la violencia extrema y tajante. Entonces, con capitalismo gore nos referimos al derramamiento de sangre explícito e injustificado…frecuentemente mezclados con el crimen organizado, el género y los usos predatorios de los cuerpos, todo esto por medio de la violencia más explícita como herramienta de necro empoderamiento”. (2010) Capitalismo gore, pg. 15, Editorial medusina.
[4] Para la integración de una discusión en términos de raza y sexo-generico en este contexto recomiendo la columna escrita por Yamilin Rivera Santiago sobre la conferencia “La peculiar disposición de la mirada y el discurso de la calle” presentada por Mapenzi Chibale Nonó, publicada en Todas.Pr. Junto a su lectura véase Lebrón, M. (2021) La Vida y la Muerte ante el poder policiaco, Editora Educación Emergente. Véase también Rodriguez, Moreno, C. “La metamorfosis del genero: la plantacion caribena como laboratorio de sexo/genero” Small Axe, 29, (2025), (1 (76)): 16-29.
[5] Véase Hall, “La cultura, los medios de comunicación y el efecto ideológico” en Sin garantías (2010, Envión editores)
[6] Ibid., pág 249
[7] Ibid., pag. 250
[8] Véase Kakozi Kashindi “Revisión histórica del concepto de “raza” en Max Hering Torres y Peter Wade” Anales de Antropología 50, (2016), 188-198



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