El mapa de nuestro pasado

El sábado, 26 de septiembre, aconteció un espectáculo a son de barriles en el Teatro Julia de Burgos: la producción de la obra El Mapa de la Libertad: La historia de la pirata María Isabel. Basada en el libro de la autora Yolanda Arroyo Pizarro y ambientada para el escenario por la profesora Jessica Gaspar Concepción. La historia trata de la vida en el mar de María Isabel y su tripulación montada en su barco llamado Libertad. Dado que nos forjamos en la educación eurocentrada y aprendimos poco de nuestros piratas que atravesaron el mar Caribe, desconocemos los sucesos de María Isabel de la Mota, una mujer negra, en comparación con el pirata blanco, Roberto Cofresí.
En la obra, se visualiza uno de los viajes que da la tripulación de la Libertad. Entre los recovecos del mar Caribe, existen espacios de cimarronaje. Incluso, el personaje de María Isabel es una que ejerce la praxis de la liberación como la sustancia única del ser pirata. Por ejemplo, todos los personajes que habitan el barco Libertad son personas fugadas de la esclavitud; en otras palabras, cimarrones. Aquí subyacen no únicamente los piratas como sujetos de resistencia, sino también las deidades lucumí, visualizadas tanto como espíritus del mar como mujeres guerreras: Mami Wata, Anansé, Ochún y Yemayá. Luego se observa que el espíritu que lleva dentro María Isabel de la Mota es uno que es protegido y una reencarnación de las madres del agua.
Como todas las obras de Yolanda Arroyo Pizarro, El Mapa de la Libertad: La historia de la pirata María Isabel es una insistencia de trazar nuestro pasado y vivir orgullosamente de nuestras raíces como personas afrodescendientes y boricuas. Un dicho que menciona Aurora del Norte, la mujer que añade Cofresí a la tripulación en la pieza, se quedó conmigo:
Cada vez que una tormenta cruza este mar, un huracán nace en el vientre de África y azota el Atlántico con furia, yo siento que no es viento, es memoria.
Mientras más cerca uno esté de las aguas que se conectan a las tierras de nuestros ancestros, más uno recuerda por qué existe la lucha por la liberación. María Isabel de la Mota no apareció de la nada, ella era una respuesta ante la furia y así aseguró su legado como una pirata afroboricua de la isla de Vieques.

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