Sin cultura, ¿habrá país?
- afrodescendenciaup
- Jan 22
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Reseña de las Fiestas de la Calle San Sebastián
En la encendida calle antillana, descubrimos el evento cultural más importante de tanto el archipiélago como el Caribe: las Fiestas de las Calles San Sebastián. Más allá de sus orígenes, se destaca la popularidad y las manifestaciones de comercialización que habitan la zona turística del Viejo San Juan. No obstante, se ha batallado esa capitalización de nuestra cultura gracias a la aportación de distintas organizaciones comunitarias como el Junte Loiceño, Proyecto Kokobalé, la familia Cepeda, El Laberinto de Coco, entre múltiples otrxs artistas independientes que relucieron en las calles. Con estos grupos, podemos subrayar que ellxs sostienen lo que es la cultura boricua en estos momentos y no es casualidad que son las personas negras y afrodescendientes que están ejerciendo en las frentes.
Nuestras comunidades siempre han dado la batalla para ilustrar exactamente cómo somos. Mientras desmantelan los fondos dirigidos hacia la cultura, nosotrxs siempre resistiremos. La dificultad de eliminarnos es precisamente por esa constante popularidad que sostenemos todos los días, no únicamente en esta actividad. Por tanto, se seguirá cuestionando al poder que ahora nos enaltece y el porqué nos reprime hasta la propia apreciación. Las comunidades racializadas que dirigen ese componente cultural nos obliga a recordar de dónde venimos y quiénes queremos ser. Sin nuestras tradiciones, ¿en dónde habrá país? ¿Dónde queda ese Puerto Rico que conocemos? ¿Quiénes estarán cuando se acepta la hegemonía? Todas estas preguntas internas son precisamente lo que el sistema no quiere que nos hagamos. Nos quieren sometidos, pero el corazón boricua nunca será así.

Las Fiestas de la Calle San Sebastián van mucho más allá de una celebración un fin de semana donde un pueblo colonizado se traga las penas junto al alcohol. De muchas maneras, esta celebración nos conecta con todos los pueblos en el Caribe que celebran carnavales y, por medio de estos, preservan tradiciones que los imperios han intentado borrar. No se trata simplemente de fiestas en un lugar determinado, sino de la preservación de tradiciones que hemos pasado de generación en generación. Vienen familias de músicxs de plena que han aprendido todo de sus ancestrxs sin necesariamente recibir educación musical en ninguna institución. Igualmente, llegan artesanxs de todas partes del archipiélago que practican disciplinas que, debido a los procesos de desplazamiento y la presión de movernos hacia un ideal de progreso imperialista y blancosupremacista, han quedado en el imaginario de muchas personas como algo del pasado.
De este modo, hay unas Fiestas de la Calle San Sebastián que se escapan del ojo de quienes llegan con la intención de participar de ciclos de consumo exoticista y la desposesión de la cultura. Las Sanse no son sólo las yardas de compañías productoras de alcohol que aún se enriquecen de su pasado esclavista, sino la invocación de lxs ancestrxs en las prácticas que heredamos, la sabiduría en la plena y la trova y la complicidad en la resistencia silenciosa que por siglos hemos sabido llevar a cabo bajo la observación del plantador, pero siempre camuflada y desapercibida por los ojos que nos miran como un pueblo frívolo, vago e inferior.